- Se llega a ello avanzando, paso a paso, lentamente, por el camino de volverse unos perfectos desconocidos, con un poco de crueldad, algo de frialdad, omitiendo aquellos detalles que sabemos que el otro espera y que el otro sabe que nosotros sabemos que él los espera... Es, en esa certeza del otro de que deliberadamente suprimimos un gesto, una mirada o una palabra, en que se sustenta todo este proceso, esas son las mezquinas heridas que nos permitiremos infligir en aquella persona, a la que queremos, pero que ya no deseamos como compañera, que ya no deseamos conocer más y a la que ya no le dejaremos leer en nosotros las respuestas que busca ni interpretar nuestras emociones como si ella fuese su causa, a quien comenzaremos a impedirle la entrada a nuestro corazón y pensamientos, a ese ser que amamos, pero que ahora miramos con frialdad, para que si intenta buscar un porqué encuentre en nuestro ojos nada más que una muralla coloreada.
- ¿Y para qué tan larga agonía? ¿No sería más fácil, lisa y llanamente, cortar todo vínculo afectivo de una vez, evadir aquellas instancias que pudiesen generar melancolía? No es tan difícil, empieza por simplemente encontrar otro camino de vuelta a casa, conseguir un buen libro para no mirar los lugares comunes y subir el volumen para que la música que brota de los audífonos ahogue cualquier sonido que no queramos escuchar. Evitaría todo aquel sufrimiento innecesario que tu modo de hacer las cosas, tu "procedimiento", acarrearía necesariamente a la persona en cuestión.
- Por la ignorancia del futuro, por esa incertidumbre de nunca saber si lo que se hace es lo correcto, un proceso largo asegura la cantidad de certidumbre necesaria para que la decisión tomada sea definitiva, es importante que así sea, ya que esa persona sigue siendo especial para nosotros y si bien ya no la soportamos, en cierto modo abandonarla de una sola vez y escapar de las situaciones que nos podrían producir melancolía y añoranza, nos obligaría a buscar un método que permitiera suprimir una gran cantidad de vivencias, estímulos y recuerdos de toda clase sin los cuales el presente quedaría tambaleando a la vez que, cojeando, avanza entre lagunas mentales. Ciertamente este proceso toma tiempo, pero lo que busca es simplemente una cosa: Reemplazar. Se pretende borrar lentamente elementos, recuerdos, situaciones, etcétera, a la vez que son reemplazados por otros que consideramos como equivalentes e, incluso, mejores.
De manera que así, casi sin darnos cuenta habremos eliminado a una persona de nuestras vidas y sin haber derramado una sola lagrima de más.
F.