30 de noviembre de 2008
#29. Proceso y Procedimiento.
- Se llega a ello avanzando, paso a paso, lentamente, por el camino de volverse unos perfectos desconocidos, con un poco de crueldad, algo de frialdad, omitiendo aquellos detalles que sabemos que el otro espera y que el otro sabe que nosotros sabemos que él los espera... Es, en esa certeza del otro de que deliberadamente suprimimos un gesto, una mirada o una palabra, en que se sustenta todo este proceso, esas son las mezquinas heridas que nos permitiremos infligir en aquella persona, a la que queremos, pero que ya no deseamos como compañera, que ya no deseamos conocer más y a la que ya no le dejaremos leer en nosotros las respuestas que busca ni interpretar nuestras emociones como si ella fuese su causa, a quien comenzaremos a impedirle la entrada a nuestro corazón y pensamientos, a ese ser que amamos, pero que ahora miramos con frialdad, para que si intenta buscar un porqué encuentre en nuestro ojos nada más que una muralla coloreada.
- ¿Y para qué tan larga agonía? ¿No sería más fácil, lisa y llanamente, cortar todo vínculo afectivo de una vez, evadir aquellas instancias que pudiesen generar melancolía? No es tan difícil, empieza por simplemente encontrar otro camino de vuelta a casa, conseguir un buen libro para no mirar los lugares comunes y subir el volumen para que la música que brota de los audífonos ahogue cualquier sonido que no queramos escuchar. Evitaría todo aquel sufrimiento innecesario que tu modo de hacer las cosas, tu "procedimiento", acarrearía necesariamente a la persona en cuestión.
- Por la ignorancia del futuro, por esa incertidumbre de nunca saber si lo que se hace es lo correcto, un proceso largo asegura la cantidad de certidumbre necesaria para que la decisión tomada sea definitiva, es importante que así sea, ya que esa persona sigue siendo especial para nosotros y si bien ya no la soportamos, en cierto modo abandonarla de una sola vez y escapar de las situaciones que nos podrían producir melancolía y añoranza, nos obligaría a buscar un método que permitiera suprimir una gran cantidad de vivencias, estímulos y recuerdos de toda clase sin los cuales el presente quedaría tambaleando a la vez que, cojeando, avanza entre lagunas mentales. Ciertamente este proceso toma tiempo, pero lo que busca es simplemente una cosa: Reemplazar. Se pretende borrar lentamente elementos, recuerdos, situaciones, etcétera, a la vez que son reemplazados por otros que consideramos como equivalentes e, incluso, mejores.

De manera que así, casi sin darnos cuenta habremos eliminado a una persona de nuestras vidas y sin haber derramado una sola lagrima de más.

F.
 
Plagiado por F. cuando el reloj marcaba las 4:55 PM
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9 de septiembre de 2008
#28. Terceros
El viento se lleva las formas imprecisas que dibuja el humo del cigarrillo, apenas visibles en la oscuridad de esta noche de verano, ahí está él, sentado en el patio bajo los árboles, mirando las estrellas brillar entre hojas y ramas, envuelto en su nube de tabaco. Pausada y silenciosamente recuerda los besos, cada abrazo, cada roce, el brillo de sus ojos, el tono de su voz. Objetivamente, tan objetivamente como se puede ser cuando se es parte de algo, sobretodo cuando se es parte de algo que se destruye, sobretodo cuando ser parte significa ser, al mismo tiempo, participe de esa destrucción. Recordar sin caer en la exageración romántica de alguna característica o cualidad, consciente de la imperfección del hombre, dejando de lado cualquier subjetivismo que arruine la reflexión que está llevando a cabo.

No busca una respuesta, ya la tiene. No necesita una explicación, él mismo la es; no ruega por un por qué, pero un cómo no le vendría mal. Pero de que sirve engañarse, por mucho que alguien se acercara y le entregara la solución en estos casos la que se busca no se quiere escuchar de labios de otras personas, porque en ellos solo se corroboran nuestras opciones más drásticas o desagradables. Es mejor buscar las respuestas en uno mismo. Todo está en nosotros, la cuestión se reduce a saber donde buscar, sin embargo es en este punto donde cae todo análisis y quizás la capacidad misma de resolver el dilema por uno mismo. A no ser que la cuestión presente una solución evidente en si misma, y quizás incluso en esos casos quede algún resabio de duda. Realmente no sabemos si podemos confiar en nosotros mismos y en nuestra capacidad de apreciación, si podemos confiar en la oportunidad de una decisión que tomamos en base a la percepción que tenemos de un problema que nos afecta directamente y que condiciona nuestra relación con terceros, terceros que podrían estar incluso más interesados que nosotros en aquella decisión. No, podría no ser prudente abandonarse a la arbitrariedad de resolver siendo parte y, después de todo, le da a uno más estabilidad emocional el poder desprenderse de la responsabilidad y la culpa entregándosela a terceros, es más simple culpar a otros, en aras de la propia cordura, la culpa siempre deben tenerla los otros; una vez aceptada esa conclusión el sueño debería ser fácilmente conciliado y la conciencia acallada. Siempre es un tercero el que altera nuestra frágil equilibrio, llámese como se llame, vístase como se vista y sea como sea. Están en todos lados, en el metro, en las micros, en las plazas, supermercados, en las salas de clases y bibliotecas, sonriéndonos o incluso ni siquiera sospechando que con su mera existencia, con un simple gesto o mirada agrietaron un poco más el vínculo entre dos personas; no existe nada en el mundo que sea objeto de más confabulaciones e intrigas que una relación sentimental, esa es la realidad, eso es lo que debe ser afrontado y aceptado en primer lugar, en segundo, determinar de qué modo y en qué cuantía afecta a la relación el influjo de terceros, luego establecer si vale o no el esfuerzo de mantener la relación en pie, para así, y sólo así, buscar una respuesta, respuesta que está en nosotros mismos, pero que sólo se puede encontrar en la relación con otros y siempre con ellos como causantes de la situación que la motiva.

Los otros... bueno, después de todo, qué se le va a hacer, arroja el cigarrillo al suelo y el aroma del tabaco impregnado en su ropa lo trae de vuelta, de ensoñaciones inútiles y mil finales felices que sinceramente duda que ocurran, por lo menos esta noche, en que el cielo limpio y despejado invita a caminar bajo él, en que las estrellas brillantes reflejan los sueños de amor de millones, en que el viento fresco te abraza con la idea de refugiarte en otros brazos.
La tenue brasa de la colilla del cigarrillo aplastado en el suelo brilla aun, como un pequeño recordatorio de que hay veces en que no es lo más reconfortante que existe saber que en alguna parte de la ciudad alguien sonríe al pensar en ti, mientras que tu ya no sonríes por nadie. Quizás, el mismo hecho de saber que no estás solo puede ser la causa de que esta noche te sientas completamente abandonado.

F.
 
Plagiado por F. cuando el reloj marcaba las 10:49 PM
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23 de abril de 2008
#27. Bendigame Padre.
Bendígame Padre porque voy a pecar. Por favor, salve mi alma del fuego eterno y haga que mi voluntad no vacile ante suplica o lamento alguno, sálveme del remordimiento y écheme una de esas palabras que les echa a los que van a la guerra o cosas así, déme uno de esos pedazos de papel mojado con el agua esa a la que le dijo otra palabra distinta para hacerla diferente, especial... divina. Pero yo me la tomo y sabe igual que la de la llave y este papel con la imagen del santo ese que usted me dio se quema igual que el común y corriente. Pero Dios está en él, así que tiene que ser poderoso.
... No me haga preguntas que no le puedo responder padre, sólo bendígame, sólo haga el signo ese que hizo en el aire cuando mi compadre Lucho partió con paso marcial rumbo al campo de batalla, usted lo bendijo, pero igual lo mataron, al igual que todos los hombres que partieron con sus palabras de vida, protección y salvación al hombro, se murieron todos, todos, los que usted bendijo y los que no, ni siquiera se fueron en un orden especial, nada, balazo al que le llegara y adiós nomás.
Pero yo igual confío en usted y sus bendiciones, aun a pesar de que usted le ofició el funeral a mi compadre Pedro y ahora dicen que anda penando por los campos, sí, yo confío en usted, así que bendígame sin hacer preguntas, sin pedir detalles... No, no es la certeza de que su Dios existe, es la necesidad de saber que su Dios me apoya en mis acciones, es la confianza de llevar una marca que hará retroceder al que se me oponga. Quizás a mi compadre Lucho lo bajaron de un balazo por la espalda y mi compadre Pedro no baja a la tumba y pena errante y sin rumbo. Pero yo confío en que eso no me pasará. Así que adelante... ¿Ya está listo?... ¿Sólo eso era?, ¿Un par de maromas en el aire y ya está?. Ni siquiera me siento mejor, distinto, me siento igual que siempre, sigo siendo yo, todo es igual que antes, veo el cielo del mismo color, lo veo a usted igual que siempre pese a tener el salvoconducto de Dios sobre mi cabeza... ¿Está seguro que me echó la palabrita bien?. ¿Esta segurito de que esa era la palabra correcta?

Muchas Gracias Padre, le estoy muy agradecido, acaba usted de salvar mi alma, y eso es bueno, para usted y para mí aun más. Ahora por favor, manos arriba y dígame donde está el dinero de la colecta.

F.
 
Plagiado por F. cuando el reloj marcaba las 12:00 PM
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14 de abril de 2008
#26. Camino al Cielo.
-Un momento, hey, hey. Detente. ¿Adónde crees que vas?
-Al cielo obviamente, este camino sólo va para allá
-Ya sé a donde va este camino, yo mismo ayudé a construirlo. El punto es, ¿Qué vas a hacer tú al cielo?. ¿Acaso estás contado entre los justos?, ¿Nunca pecaste?, ¿Acaso confías ciegamente en que Jesús te salvará?
-Así es, creo en Jesús, quizás en vida no fui completamente justo, pero traté de vivir de acuerdo a lo que decían los mandamientos del señor
-¿Ah sí?. Podríamos comprobarlo aquí mismo humano. Aunque tratar de vivir de acuerdo no es necesario, hay que vivir como. Pero no, yo, un ángel, no debería estar dialogando de igual a igual con un vulgar mortal como tú. Yo te digo impuro mortal, mucho tiempo has de esperar antes de entrar a la luz de Dios. Y aunque fueras 100 veces más puro y recto y lograras cruzas la barrera que yo custodio encontrarías las puertas del cielo cerradas.
-¿Se cerraron las puertas del cielo?, ¿Por qué?
-Sí, así es, las puertas del cielo se han cerrado. Hubo sobreventa de entradas, culpa de los nuevos santos que nombró el Vaticano, la nueva burocracia celestial, no me corresponde a mí opinar, pero hay que decirlo, desde que ese tal monseñor está dominando los servicios públicos sólo se interesan en la cantidad, no en la calidad. El cielo se estaba transformando en una chacra, estaba entrando cualquiera, bastaba haber comprado en la Tierra su parcela en el cielo y ya estaban adentro
-¿Comprado con buenas acciones?
-¿Con buenas acciones? Ja!, Quizás acciones en la bolsa o algo así, no me hagas reír. ¿Recuerdas esa parábola... no me acuerdo muy bien como era... creo que era: “Es más fácil que un elefante pase por el ojo de una aguja que un rico entre al reino de los cielos... algo así?. Bueno. El dinero todo lo puede camarada. Nos llenamos de fariseos y todos esos que deberían asarse a fuego vivo allá abajo donde Lucifer, pero ahora, por el contrario, los que menos tienen son los que van caminando hacia unas vacaciones eternas en el fuego. Culpa de la globalización sin duda alguna
-Que terrible, si yo siempre supe que esto de la Obra era un fraude
-Completamente, y de los grandes, vieras tú la corrupción que hay allá arriba, Dios pidió que abrieran un sumario administrativo, lo que no sabe es que no hay arcángel que no esté metido en el escándalo. No, va a rodar cabezas, creeme, menos mal que ya destaparon la cloaca. Debo decir que no me molestaría ver la cara que pondrán cuando los descubran a todos. Pero en fin, lo siento amigo, tienes que devolverte por donde viniste, el camino está cerrado y no se abrirá en un buen tiempo
-¿Se abriría por 500 mil?
-No lo creo, ¿Estas tratando de sobornarme maldito mortal?, ¿A mí?, ¿A un servidor de Dios?
-¿Qué tal 700 mil?
-Cerdo corrupto. 1 millón
-800
-900
-850
-De acuerdo chico, sólo porque me caíste bien. Ahora, si te preguntan, yo nunca te vi, yo no sé nada ¿Entiendes?, Nunca me has visto, recuérdalo, u oirás hablar de mí. Ya ándate rápido antes de que alguien venga.

F
 
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29 de marzo de 2008
#25. Certezas Subjetivas
Tengo plena certeza de que tú posees la vaga, o quizás ni tan vaga, sospecha que algo significas para mí. Puedo notarlo en los días en que me dejas jugar con tu pelo o te acercas a conversarme cuando pasas cerca y yo no te veo. Debo pensar, que, entonces, tal vez, no te soy completamente indiferente, pero en ningún modo irremplazable, pero ese punto sinceramente es irrelevante, todo el mundo puede llegar a ser reemplazable, nuestra existencia, nuestro “ser conocidos”, trae unido inseparablemente el “ser olvidados”, de manera que si mañana te cayeras a las vías del metro y murieras, ya fuera electrocutada o destrozada por el tren, en cinco años ya no serías nada para mí, quizás hasta tres, y este lapso tan largo simplemente por el hecho de que borrar cualquier indicio, cualquier recuerdo, toma tiempo y si, eventualmente, aparece algo olvidado que nos reviva el recuerdo todo el trabajo previo se va al carajo y es necesario empezar de cero.

Pero bueno, creo que sabes que algo me gustas, supongo que las indirectas algo te habrán dicho, o las veces en que me descubres mirándote disimuladamente mientras estudiamos, o las veces en que simplemente nos miramos a los ojos sin ninguna razón y ahí nos quedamos, sin que ninguno busque romper el lazo. Y si tocamos algún tema cercano a lo que podría ser un nosotros y no simplemente un tú y un yo, es cuando es lícito que yo use mis verdades más absolutas, tratadas de una manera indiferente, para dejarte perdida en un mar inmenso de mentiras que no son más que verdades que tú misma has vestido con otros atuendos. Mar inmenso en el que tú misma te zambulles de manera inconsciente cada vez que hablamos. Y es que nos autosugestionamos porque hay cosas que tú no quieres ni asumir ni aceptar de mí y cosas que yo no quiero ver ni soportar en ti. Ese es el fundamento de lo nuestro: El escapar el uno del otro y buscarnos al mismo tiempo.

¿Y debería decirte que me gustas y asumirlo todo de una vez? ¡Nunca! Ese es el error más grave que alguno podría cometer. Podríamos terminar enamorados y eso nunca le ha traído nada bueno a nadie, no seríamos felices y en el glorioso y funesto momento en que yo pudiera finalmente cumplir mi secreto anhelo de besar tus labios, habrías perdido el encanto de lo inalcanzable y sólo serías una fea e imperfecta mortal más, y por tu lado, al iniciar una relación conmigo estarías dándole la espalda totalmente a cualquier tipo más atractivo que yo, como ese que sé que aun te gusta.

Sí, esas son las certezas que yo poseo en este momento respecto a ti. Pero hasta las certezas más absolutas pueden ser subjetivas, puede que todo sea un recurso literario para llevar este patético escrito a un nivel aceptable de cohesión y coherencia, para otorgarle un tema y un hilo conductor o simplemente para dejar fluir algún deseo frustrado.

Después de todo nunca afirme solemnemente que me refería a ti. O que todo lo escrito fuese verídico.

Quizás hasta nada lo sea y yo no sea yo.

Pero sin embargo aquí estoy, junto a ti. Contigo, como siempre, aunque nunca lo hayas necesitado y aunque nunca lo vayas a notar.

F.
 
Plagiado por F. cuando el reloj marcaba las 12:47 PM
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